jueves, 2 de julio de 2015

Hondura

Garganta
de nudos

marinos;
amedrentados
por la falta
de oxígeno
al descender
sin branquias,
ni ramas
donde
agarrarse.

La agreste
inconsciencia
de abandonarse;
asfixiarse
en silencio.

Sin voz;
la sangre
coagulada
y los versos
prohibidos
agarrotan
flemáticamente.

Vida abisal:
intransigente
y perenne.

Asolada
por la química
letal.
Arena
cáustica
diluida
en somníferos.

Tan viva.
Tan muerta.

Renazco
en las almas
que amo.

Anegada
al olvido
infinito
de mi aliento
sumergido.

Hondura - Miren Laluna