Mi añorada primavera.
Vuelves hoy; para devolverme.
Luz floreciendo y vida nueva.
Surjo de esta eclipsada cueva;
del invierno atroz. Para siempre.
Todo lo que alguna vez muera,
aquello que de mí se fuera;
duelo enseñándome a quererme.
Dormir cuando la luna duerme
prender las tinieblas con fuerza.
viernes, 21 de marzo de 2014
miércoles, 26 de febrero de 2014
Medicine
"You've got a warm heart,
You've got a beautiful brain.
But it's disintegrating,
From all the medicine..."
Daughter - Medicine
Mucho más que una adicción, muchísimo más que una obsesión. Más que yo misma o mi propio cuerpo. Más aún que la vida o la muerte.
Yo, simplemente te quiero, y mi querer es sincero. Quiero al mundo entero. Sin recibir nada a cambio; no cambio por nada mi capacidad de amar. Incluso aquello que ya ha muerto en el alma de quien ya no me quiera, de quien ya no me espera.
Encerrada en un Hospital temido; por el miedo a cerrar puertas que no puedan abrirse, por el pánico a abrir otra y encontrarme en un lugar aún más vacío. Por tantas ideas discordantes que me llevarían a tus brazos; abrazados a otro nombre. Por el nombre de este lugar, tan familiar; y antes, y ahora, tan asociado a la locura. No hay cura. La vesania que tiene más sentido en mi, que nunca. En mi sinsentido absoluto.
Por tu voz, que ya ni puedo recordar. Por tu amor y tus ojos prohibidos, su color indescifrable. Por haberte perdido y no darme cuenta de que era yo quien me perdía. Por haberme perdido, por permitirlo; desconozco si vivo.
Cuánto mas insisto en mi afán de conservar lo que nos hizo unirnos, si sigo mis latidos sin creer en el fin. Más me separo de mi.
Más medicación que no detiene mi mente ni mi corazón. Y no dejo de preguntarme: ¿Quién fue el maldito inútil qué inventó pastillas creyendo poder matar los sentidos; los sentimientos? Ni con todas las drogas del mundo, podrían conseguir una desgracia tan brutal en mí.
Más medicación que no detiene mi mente ni mi corazón. Y no dejo de preguntarme: ¿Quién fue el maldito inútil qué inventó pastillas creyendo poder matar los sentidos; los sentimientos? Ni con todas las drogas del mundo, podrían conseguir una desgracia tan brutal en mí.
Drogas sintéticas de laboratorio. Si al menos hubiera alguna que matará la tristeza o el dolor; me repito: solo es medicina. Solo es medicina... Pero no alivia el ardor de los cielos a través de los cristales, ni los sueños rotos. Entonces, ¿Qué estoy haciendo? ¿Adaptarme a una rutina que dilata mis pupilas y estrangula mi cerebro? Yo sigo latiendo y viviendo. Solo muero una vez al día cuando me duermo, anestesiada y perdida.
Mi casa: un psiquiátrico donde no pasan las horas y se acumulan las esperas y la desesperanza. ¡Envenenadme hasta la médula! No basta con contener los ríos para que se desborden. Construir presas que acabarán estallando por la fuerza de la naturaleza. No bastará con sedarme para que algún día vuelva a despertarme.
martes, 25 de febrero de 2014
Pesadillas
Despierto recordando demasiados sueños. Noche tras noche. Sueños; ya no tengo, solamente pesadillas, repetidas. Una termina y la siguiente empieza. Me despiertan; asustada, gritando e insomne. ¿Cómo voy a olvidarte? Si al conseguir dormirme creo en desastres. Levantándome incontables veces; del mundo onírico y estremecedor dónde habitas.
Abro los ojos y se desvanecen los tuyos. No existen pastillas para dormir sin miedos, para tantas tristezas. Ni para sobrevivir al silencio.
jueves, 20 de febrero de 2014
Naufragio
Abrir y cerrar puertas.
Pasos repetitivos en pasillos sin salida; medicina apagando las miradas que me acompañan. La luz se escapa entre mis manos, en salas dónde siempre es de noche; y ni las estrellas, ni la luna, brillan. Se esconden detrás de estos muros, las busco y no hay forma de encontrarlas para que de nuevo, brillen. ¡Qué me derriben! ¡Qué entierren esta lucha, que infinitamente he vivido; y siempre he perdido!
Pasos repetitivos en pasillos sin salida; medicina apagando las miradas que me acompañan. La luz se escapa entre mis manos, en salas dónde siempre es de noche; y ni las estrellas, ni la luna, brillan. Se esconden detrás de estos muros, las busco y no hay forma de encontrarlas para que de nuevo, brillen. ¡Qué me derriben! ¡Qué entierren esta lucha, que infinitamente he vivido; y siempre he perdido!
Que mi vida se desangre, a gotas o a ráfagas. Que se desborden los ríos. Que todo termine, porqué jamás empezó.
Que el mar eterno inunde este silencio que no acalla los naufragios. Rojo, amenazante y profundo. Me hundo. Olas que me arrastren a la muerte; o al fin de la mala suerte. Que terminen los bailes mientras las orquestras sigan sonando. Yo seguiré cantando, espantado los males. Buscando posibles finales.
Tanto nos amamos; y nos amaron, los mares que antaño navegamos. Tantos besos y promesas bajo el agua. Hicimos montañas; y se convirtieron en glaciares. Derretidos en tu huida. Los deshiciste, y me deshice. Hoy, son, todas mis lágrimas vertidas.
Vuelvo a escribir. Con la cabeza distinta; con aguda distimia.
Sin coraje para el desanclaje; para sobres, sellos, ni viajes. Amo y lloro a solas; sin olvido y sin vivir. Como los buques perdidos que yacen esperando resurgir. Sin destino, voy a la deriva.
Tú tan vivo y yo tan viuda.
miércoles, 19 de febrero de 2014
Piedraluna
Once días en camas prestadas.
Cinco en el "infierno". Cinco, casi seis; en el "paraíso". Infiernos y paraísos demasiado relativos. Hospitales y letargos. Historias y cuentos amargos. El Infierno es mi alma; inmortal. El paraíso fué la tuya; ya tan muerta.
Me quebranté y tu partiste. Aún más partida y repartida; ya no existen los lugares para recomponer nuestras melodías. Los dramas repitiéndose cíclicamente; insaciables, los días, los años; los siglos que seguiré buscando, exhausta, los trozos perdidos.
¿Cómo vuelvo si olvidé los caminos y los atajos? ¿Qué puedo hacer con todo lo que extraviamos?
Solo necesito un ápice de luz, la justa para no cegarme. Y que me acompañe la imaginación y la magia de mi infancia, tan lejana y tan gravada. Volver; para perderme en mis montañas. Transformarme en piedra, irisada y fuerte. Piedraluna, que alumbre la noche.
¿Cómo vuelvo si olvidé los caminos y los atajos? ¿Qué puedo hacer con todo lo que extraviamos?
Solo necesito un ápice de luz, la justa para no cegarme. Y que me acompañe la imaginación y la magia de mi infancia, tan lejana y tan gravada. Volver; para perderme en mis montañas. Transformarme en piedra, irisada y fuerte. Piedraluna, que alumbre la noche.
Sin medios y multiplicando mis miedos.
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| Moonstone - Miren Laluna |
sábado, 8 de febrero de 2014
I should look for an out
No me quedan palabras,
ya no tengo más fuerzas.
No me quedan ni huesos.
Todos mis órganos están muertos.
Me voy; no sé cuando voy a volver
Hoy será mi último amanecer.
Voy a echaros tanto en falta...
Olivia, Musa y mi casa.
¿Cómo he llegado a este punto?
mente y cuerpo difunto,
estar muerta y estar viva.
Debo buscar una salida.
Prometo encontrarla y poder regresar;
Siempre me salvo, mientras pueda amar.
Por todos, a los que tanto quiero.
Seguiré mi lucha contra el viento;
para que esta vez, pierda mi infierno.
Y si consigo ganar,
no estar así nunca más;
habré llegado a la salida.
Sabré que no estaba perdida.
Ojalá pueda escalar
mi caída más brutal.
Ojalá pueda dejar,
lejos y enterrado el mal.
ya no tengo más fuerzas.
No me quedan ni huesos.
Todos mis órganos están muertos.
Me voy; no sé cuando voy a volver
Hoy será mi último amanecer.
Voy a echaros tanto en falta...
Olivia, Musa y mi casa.
¿Cómo he llegado a este punto?
mente y cuerpo difunto,
estar muerta y estar viva.
Debo buscar una salida.
Prometo encontrarla y poder regresar;
Siempre me salvo, mientras pueda amar.
Por todos, a los que tanto quiero.
Seguiré mi lucha contra el viento;
para que esta vez, pierda mi infierno.
Y si consigo ganar,
no estar así nunca más;
habré llegado a la salida.
Sabré que no estaba perdida.
Ojalá pueda escalar
mi caída más brutal.
Ojalá pueda dejar,
lejos y enterrado el mal.
martes, 4 de febrero de 2014
Desaparecer
La Calle
Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también las pisa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está oscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.
Octavio Paz
Pesan en mis rastros, los campos yermos, helados; dónde invierno anestesiada al raso. Empieza Febrero. Todo se escapa demasiado rápido, si deseas dormir, eternamente. Octubre tan dulce… y el maldito Noviembre. Detuvo los meses. Me he vuelto una piedra a contracorriente. Erosionada por los golpes; gravados más adentro, dónde solo hay silencio.
La calle llora cuando
entro a casa sola, y subo las escaleras corriendo. Sabe que no hay nadie. Le entristece
que no estés, como antes. Llora la ausencia y se apaga entre
lluvias; por la demora y el amor sin mesura. Oscurece al encerrarme. Detesto las luces que no alumbran y las que enciegan. Y al desaparecer; desaparecen las esperas.
Tus cenizas, tus
promesas y tus palabras; se las lleva el viento. Aunque el viento me lleve. Mis
cenizas, mis promesas y mis palabras; siguen ilesas.
Madrugadas descendiendo
las paredes que me apresan. Derrumbándose; caen restos de pasado, aún presente.
En simbiosis; pierdo peso y piezas, se ensanchan las grietas. Las heridas
profundas de mis entrañas. La necrosis de esperar, por todo o por nada. Mis
humos verdes, tus iris verdes; de un color inexistente. Mirándome fijamente
desde la mañana en que te fuiste. Jamás creí que no volverías, que nunca hayas
vuelto. Solamente apareciste fugaz y celeste, algunas noches inolvidables que
no fueron suficientes. Me brindaste la mejor despedida, aunque no era consciente, y sigo negándome a recobrar el sentido. La ternura en cada respiración, los latidos entre sabanas, besos,
llantos, y verdades que sanaban mis miedos. En un abrazo despertamos siendo uno; con el amor más puro, y
sin anclajes. Yo pensaba que no escribíamos finales, y creía apasionadamente en
las comas, pero acabamos en un punto. En un punto indescifrable.
Te marchaste, y me quedé con el polvo de las estrellas que han muerto. En el letargo más siniestro. Yo recordando tus ojos y tú enamorándote de otros. Sin reproches me quiebro y no duermo sin tu cuerpo. No sangro ni lloro. Quizás ya estoy muerta; o nací muriendo, como los astros. Vuelvo la vista y pierdo la vida.
Espero que la vainilla, tus sueños, un brindis, la luna, un tren o un amanecer… cerca de la playa; dónde me llevabas enamorada por caminos de agua. Te recuerden mis sonrisas y mis fuerzas. Nuestro primer abrazo, y nuestro último beso. Nuestra primera, y nuestra última noche. Cuando nos conocimos, aún tan pequeños. Todo lo que dibujé y di por ti. Tú música. Todo lo que tú diste por mi. Nuestra calle y nuestra casa. Olivia y Musa. Por favor, no olvides la magia. Recuérdame entonces, cuando aún tenía el mar y el amor en la piel. Recuérdame abrazándote; la felicidad más grande iluminándome más allá de mis límites. La belleza de amarnos, salvándonos. El infinito que construimos.
No vuelvas si no me salvo. Solo yo podría hacerlo; a pesar de querer tus manos para escapar del infierno y volver a tu eterno cielo. Yo eternamente te quiero. Nunca te quise por un tiempo, el tiempo no existe; y yo siempre te querré para siempre.
Prefiero el ayer para ti. No quisiera cambiar tus recuerdos por lo que soy; huesos enterrados entre escombros tratando de florecer. Si no vuelvo a desaparecer. Si me salvo, otra vez. Espero volverte a ver.
Prefiero el ayer para ti. No quisiera cambiar tus recuerdos por lo que soy; huesos enterrados entre escombros tratando de florecer. Si no vuelvo a desaparecer. Si me salvo, otra vez. Espero volverte a ver.
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| Desaparecer - Miren Laluna |
martes, 28 de enero de 2014
Marta
Nosotras y las montañas;
crecimos hasta las
cumbres.
No dudamos ante
muros,
hicimos puentes con
ramas
todas cubiertas de
flores
y los sentidos más
puros.
Puedo encontrarte si
cantas,
encender todas las
luces
en los momentos
oscuros.
Si yo canto, tú me
abrazas.
Perdí la cuenta;
las veces
que por ti, tuve
futuros.
Soñando tantas
mañanas,
pasada la noche e
insomnes.
Nuestros pies
bailando juntos
como nubes
enlazadas.
Compartimos las raíces.
Y al luchar; nacen
los frutos.
miércoles, 22 de enero de 2014
Pájaros
“Una vez
encontró en los arbustos
una jaula de palomas.
Se la llevó
y para eso la tiene,
para que siga vacía.”
Wislawa Szymborska
Disgregarse, tan tarde;
la grieta se hizo gruta.
Evito los andamios,
arrecirse entre cambios.
Tan diferente amarte;
que amar, para olvidarte.
Mis labios, mi censura.
Coserme los agravios.
Diluirse la sangre.
Emanando sin ruta
esta memoria abrupta.
Guardo consejos sabios
que nunca aprendí a darme.
Abandonarse al aire
y quedarse en la luna.
Soltarte; amado amarre.
Qué el tiempo, al fin discurra
en tus ojos ávidos
para parar los rayos.
Me queda para darte
el placer de liberarse;
la suerte y la fortuna
de saltar el desastre.
Mundos imaginarios
donde poder salvarse.
Vacíos escenarios
para un punto y aparte.
sábado, 18 de enero de 2014
Luciérnagas
Guarecerme en la
niebla.
Blanco fulgurante en ojos ciegos.
¡Pintar; qué el color vuelva!
Trepar la agreste hiedra,
dejar el luto amargo a los vientos.
¡Qué esta vez no me pierda!
Luciérnagas, irisando cielos;
causando incendios a los infiernos
que el invierno no siembra.
Blanco fulgurante en ojos ciegos.
¡Pintar; qué el color vuelva!
Trepar la agreste hiedra,
dejar el luto amargo a los vientos.
¡Qué esta vez no me pierda!
Luciérnagas, irisando cielos;
causando incendios a los infiernos
que el invierno no siembra.
miércoles, 15 de enero de 2014
Quince
El amor al
infinito.
Tantos viajes astrales
a través de tu
sonido.
Música surcando mares,
al compás, cada
latido.
No existían los
finales,
lo acordamos por
escrito;
despojarnos de los
males,
vivir en el paraíso
deshaciendo los
glaciares.
En ti descubrí el
sentido
de noches
interminables.
Con canciones al
oído,
la cocina y
nuestros bailes.
El universo; compartido.
domingo, 12 de enero de 2014
Olas
Volver
a pintar y salvarme. Mi lugar está en las hojas; naciendo y muriendo.
Romper
el silencio, escribiendo en silencio. Mientras murmura por costumbre y dulzura
la lluvia, de madrugada. Avisándome entre llantos, de su marcha, de los finales.
Congelándose y volviéndose escarcha. Derritiéndose de ternura las mañanas que desperté
con las luces encendidas, lejos de las sábanas donde duermen las pesadillas.
Siento
haber perdido tanto tiempo ahogando los sentidos. Necesito en mi sangre más humo,
más caricias, más alquimia, y menos pastillas. Si tú me miras; si pudieras
mirarme. En tus ojos siguen todas las salidas. Volví a nacer en tus brazos la
primera vez que me abrazaste, después de tantos años sin dejar de soñarte. Me corresponden
las razones y la falta de razón. A orillas de las olas por si tuvieran que
llevarme, atada a las rocas por si necesito quedarme.
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| Olas - Miren Laluna |
martes, 7 de enero de 2014
Sombras
L’ombre que nous avons laissée sous l’arbre
et qui s’ennuie
Pierre Réverdy
Me siento, azorada, bajo los árboles que nos miraban. Nunca los
había visto; jamás quise dejar de mirarte. Clamo que de mí o de mis restos,
broten ramas y raíces; volar y a la vez enterrarme. ¿Cómo podría negarte mi
alma llena de cicatrices? Si solo tú hiciste de mi vida un paraíso sin pasado.
Y teníamos en las manos el futuro más bello e inmenso que jamás he imaginado.
Solo debo liberarte, y no tengo valor para dejar de abrazarte. El
amor me mantiene y me parte a partes iguales. Aunque no estés, aunque hace demasiado
tiempo que me faltes. Guardo nuestras promesas, las noches inolvidables y mis
cartas; por si alguna vez nos hacen falta.
Si abrieras la puerta sin avisar, o si mañana al despertar te
encontrara durmiendo en mis brazos... Como cuando no podíamos pedir nada más. Tenernos
uno al otro y amarnos, sentir tus latidos soñando. Si encontrara la forma, las
palabras, o las llaves, para salir corriendo y pedirte que me acompañes. Cuando
incluso mis grandes tristezas te aman.
Sentarnos de nuevo, bajo los árboles de antes, que tanto nos
extrañan.
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| Sombras - Miren Laluna |
viernes, 3 de enero de 2014
Piedra
Yo de gala en
galerna.
El vendaval despeina
mi vacía caverna.
No hay corona ni reina.
Dejadme que me duerma;
mi dulce cama yerma,
me arrulla estando enferma.
El vendaval despeina
mi vacía caverna.
No hay corona ni reina.
Dejadme que me duerma;
mi dulce cama yerma,
me arrulla estando enferma.
miércoles, 1 de enero de 2014
1 de Enero del 2014
¿Cuántas veces he estado en este lugar?
Aislada en un cuerpo desmedrado.
¿Esta alienación, cuánto puede durar?
No sabría vivir en otro estado;
seguiré amando para lograr luchar.
La sombra de mis sombras, a mi lado.
El Blues, el canto quebrado de un Fado,
los abrazos con los ojos cerrados.
Abrirlos. Y haber perdido el pasado.
Aislada en un cuerpo desmedrado.
¿Esta alienación, cuánto puede durar?
No sabría vivir en otro estado;
seguiré amando para lograr luchar.
La sombra de mis sombras, a mi lado.
El Blues, el canto quebrado de un Fado,
los abrazos con los ojos cerrados.
Abrirlos. Y haber perdido el pasado.
martes, 31 de diciembre de 2013
Año sin Fin
La luz usada deja polvo de mariposa entre los dedos.
Jaime Gil de Biedma
Cuando
todo termine y nadie se mantenga firme; cuando las calles ya desiertas canten
tangos con suma nostalgia, y acompañen, una a una las despedidas, los desperfectos
y los silencios. Cuando los edificios insomnes estén en demolición; sucumbiré a
las runas y a mi interminable emoción, para volver a solas y a tientas a la
cama. Y quizás, despertar mañana como si hubieran pasado mil días, y me quedaran
mil más para seguir soñando.
Del
año que se va, me guardo tus ojos, las veces que me miraste y nos hiciste
inmortales.
Del
año que vendrá, me guardo los míos, las veces que podré mirarme y hacerme
inmortal.
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| Año sin Fin - Miren Laluna |
viernes, 27 de diciembre de 2013
Andar por encima del mar
Mi
única obligación ahora es, no escribir. ¿Por qué entonces escribo si no puedo,
ni debo? Hay tantos demonios a la espera de derramar palabras, de malgastarlas por
decirlas en el momento equivocado, o repetirlas hasta dejar de apreciarlas. El
valor para guardarlas, y guardar silencio. Encontrar respuestas dónde nadie
pregunta.
Cierro los ojos y sigo mirando. Nada. Los abro y no hay nada. Vacía por fuera y por dentro; un cementerio que insiste en seguir respirando profundamente. Ausente y perdida, dando vueltas en círculo, buscando un punto fijo donde anclar la vista, la vida. Sufriendo infiernos, piel y huesos alzándose en tormentos. Quizá nunca comprenda el significado de mi existencia; esta lucha incesante, sola y desnuda entre ejércitos de gigantes desaparecidos. Montañas de cenizas anegándome. ¡Matadme al menos los miedos!
Anestesia para el alma; para mi pobre corazón que creyó no poder estar más roto hasta perder todos los trozos. Una mente abstracta y distante para compensar realidades aplastantes. Volverme etérea; aún más lenta, perder la gravedad que tanto me sujeta.
Aceras distorsionadas bailando a mis pies nanas olvidadas. Buscar el equilibrio que nunca he tenido, solamente he conocido los extremos. Y me estremece no encontrar descansos, ¿Cuanto podré aguantar sin dar un paso en falso al seguir saltando acantilados? Piernas y cabeza flotantes como puentes, me caigo y me elevo; infinitamente. Vivir intensamente le quita peso a la muerte.
¿Recuerdas, cuando te dije: Tú le devolviste el sentido al tiempo haciéndonos eternos? Ahora el tiempo está detenido eternamente esperándonos.
Velas navegando sobre tu piel, noche tras noche. Sueño que paseamos por el agua, tú me llevas, como entonces; mar adentro, cuerpo adentro. Yo nunca supe bajar de la luna. El sol y el viento en tus manos. Los ocasos purpuras qué pintamos, las nubes y el espacio, las galaxias más bellas siguen en los lugares donde nos amamos. Mirarnos y detener el tiempo, como si nunca nada malo pudiera pasarnos; se concentraba todo el universo en un abrazo. Como si tú y yo aún fuéramos aquellos niños enamorados, que guardaron silencio.
Podría esperarte otros siete años. Mientras cada noche, inconsciente, vuelva a verte.
Cierro los ojos y sigo mirando. Nada. Los abro y no hay nada. Vacía por fuera y por dentro; un cementerio que insiste en seguir respirando profundamente. Ausente y perdida, dando vueltas en círculo, buscando un punto fijo donde anclar la vista, la vida. Sufriendo infiernos, piel y huesos alzándose en tormentos. Quizá nunca comprenda el significado de mi existencia; esta lucha incesante, sola y desnuda entre ejércitos de gigantes desaparecidos. Montañas de cenizas anegándome. ¡Matadme al menos los miedos!
Anestesia para el alma; para mi pobre corazón que creyó no poder estar más roto hasta perder todos los trozos. Una mente abstracta y distante para compensar realidades aplastantes. Volverme etérea; aún más lenta, perder la gravedad que tanto me sujeta.
Aceras distorsionadas bailando a mis pies nanas olvidadas. Buscar el equilibrio que nunca he tenido, solamente he conocido los extremos. Y me estremece no encontrar descansos, ¿Cuanto podré aguantar sin dar un paso en falso al seguir saltando acantilados? Piernas y cabeza flotantes como puentes, me caigo y me elevo; infinitamente. Vivir intensamente le quita peso a la muerte.
¿Recuerdas, cuando te dije: Tú le devolviste el sentido al tiempo haciéndonos eternos? Ahora el tiempo está detenido eternamente esperándonos.
Velas navegando sobre tu piel, noche tras noche. Sueño que paseamos por el agua, tú me llevas, como entonces; mar adentro, cuerpo adentro. Yo nunca supe bajar de la luna. El sol y el viento en tus manos. Los ocasos purpuras qué pintamos, las nubes y el espacio, las galaxias más bellas siguen en los lugares donde nos amamos. Mirarnos y detener el tiempo, como si nunca nada malo pudiera pasarnos; se concentraba todo el universo en un abrazo. Como si tú y yo aún fuéramos aquellos niños enamorados, que guardaron silencio.
Podría esperarte otros siete años. Mientras cada noche, inconsciente, vuelva a verte.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Vuelos
¿Conoces ese lugar entre el sueño y el
despertar, el lugar donde todavía puedes recordar los sueños? Ahí es donde
siempre te amaré, donde te estaré esperando.
Peter Pan
Entregarse i esperar. De tanto mezclar los colores, se volvieron
grises… Un gris hielo cubriendo de hiel. Intentaría volver a separarlos, pero
les puede la añoranza; prefieren el gris, y seguir oscureciendo hasta
desaparecer.
Aún amo con toda mi alma. Nací i moriré por amor.
Como las flores de los cerezos en un precioso mes de mayo, lejos de este noviembre, que por fin ha terminado. Un mes que duró siglos y se llevo eternidades.
Como las flores de los cerezos en un precioso mes de mayo, lejos de este noviembre, que por fin ha terminado. Un mes que duró siglos y se llevo eternidades.
Si las necesitas, te doy mis alas. Seguiré soñando hasta
encontrarnos; y despertar sin dejar de soñar. Vivir para siempre entre
quimeras y estrellas, fugaces y eternas.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Strong
martes, 19 de noviembre de 2013
Despedirse
Ecos de ciudad a mí alrededor, a distancias inalcanzables…
Andar a tu lado hasta el final, guardando mis manos y el deseo de abalanzarme, los
sollozos, los recuerdos tan presentes. Eludiendo la tragedia de haber perdido
la mitad de mis raíces; la tierra escarbada se abandona a los entierros.
¡Que la lluvia no cese! Que inunde mi vida para renacer.
Otra vez.
Un tren en una noche de verano, el susurro de las olas en
tus brazos. No dejaré de imaginar los universos que podríamos haber construido
cuando nos besábamos. Aún te siento anexo, seguimos viajando en mis entrañas
aunque ya no existan las vías, ni las estaciones; abandonadas e inertes. Han
transcurrido aceleradas hacía este invierno anticipado, diluviando... Como si el
tiempo flanqueara mi aflicción cuando me siento a escribir a ninguna parte.
Cuando todo está perdido; quedan hojas blancas
que puedan aliviar esta marcha sombría de mis sentidos. Todo lo que no he
podido decir y por lo que aún me maldigo.
Brindamos al despedirnos. Y darnos por vencidos para defender el cariño. Por la belleza del espacio compartido… Por tanto amor; para ser felices.
Brindamos al despedirnos. Y darnos por vencidos para defender el cariño. Por la belleza del espacio compartido… Por tanto amor; para ser felices.
domingo, 17 de noviembre de 2013
Lluvias
[...] Como siempre, cuando me alejo de ti, me llevo en las entrañas tu mundo y tu vida, y de eso es de lo que no puedo recuperarme.
No estés triste -pinta y vive-
Te adoro con toda mi vida...
Frida Kahlo
Estas viejas paredes me asilan filtrando el mal tiempo,
soportando las conmociones por mí. Todo va cada vez más lento. El humo llenando
el salón del color de tus miradas. Las palabras que me escribiste, son las
únicas que nunca uso; para no perderlas.
Ausencia sin aviso y sin final. Todo sigue en el mismo
lugar a pesar del desastre, aquello que dejaste o lo que quieres dejar. Yo no
dejo de pensar que perderemos demasiado. La melancolía de mis huesos en un
cuerpo estático plagado de miedos, me impide abrazarte; para que esta vez, no
te marches.
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| Lluvias - Miren Laluna |
sábado, 16 de noviembre de 2013
Latidos
La pausa se alarga, se hace infinita. El silencio
ensordece, solo la lluvia interrumpe el vacío; dulces e incesantes gotas
acariciando mis párpados abiertos al naufragio. Mientras decrece el coraje y se
desgarran corazas; construidas para retener lo que al final me ha abatido.
Creer en lo perdido.
Volver al mar, los latidos en las rocas invocando
profundidades. Navegar desnuda y sin anclajes en la oscuridad, dejarse llevar. Acabar para volver a empezar; el agua despierta los
sueños abrumados.
viernes, 15 de noviembre de 2013
Pausas
Colecciono segundos.
Mis esperanzas
expuestas al desorden.
Vives mudanzas,
inventas mundos.
En límites, que logren,
cegar los nudos.
Mis esperanzas
expuestas al desorden.
Vives mudanzas,
inventas mundos.
En límites, que logren,
cegar los nudos.
Amethyst
No creía en el duelo
de las heridas.
Cansada de razones;
de las palabras,
del frío suelo.
Dejó los corazones
alzar el vuelo.
de las heridas.
Cansada de razones;
de las palabras,
del frío suelo.
Dejó los corazones
alzar el vuelo.
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| Amethyst - Miren Laluna |
Mis Ilustraciones: Miren Laluna
sábado, 9 de noviembre de 2013
Octavas irreales
Tanta emoción concentrada en un cuerpo.
Mi carne vive en paisajes quebrados,
conserva la infancia; me acuna el tiempo.
Resto en silencio deshaciendo espantos.
Me estremece el ruido, al andar tan lento;
rezuma el barro atándome las manos.
Tanto amor concentrado en mis entrañas.
Al salir, no recuerdo las entradas.
Mantenerse siempre libre y salvaje.
Alma inerte llevada por los ríos,
mares eternos izando el paisaje.
Me amparan las nubes y los caminos,
sentirme viva en la suerte de amarse;
alzar los sueños, volverse infinitos.
Canto de noche aullándole a la luna;
luz incesante, me guía y me acuna.
Mi carne vive en paisajes quebrados,
conserva la infancia; me acuna el tiempo.
Resto en silencio deshaciendo espantos.
Me estremece el ruido, al andar tan lento;
rezuma el barro atándome las manos.
Tanto amor concentrado en mis entrañas.
Al salir, no recuerdo las entradas.
Mantenerse siempre libre y salvaje.
Alma inerte llevada por los ríos,
mares eternos izando el paisaje.
Me amparan las nubes y los caminos,
sentirme viva en la suerte de amarse;
alzar los sueños, volverse infinitos.
Canto de noche aullándole a la luna;
luz incesante, me guía y me acuna.
viernes, 8 de noviembre de 2013
No puedes irte por las ramas
“Esta espera
inenarrable, esta tensión de todo el ser, este viejo hábito de esperar a quien
sé que no ha de venir. De esto moriré, de espera oxidada, de polvo aguardador.
Y cuando lleve
un gran tiempo muerta, sé que mis huesos aún estarán erguidos esperando…”
¿Cómo empezar advirtiendo finales?
Bailando en precipicios, arriesgando el poder de mis pasos; no parece importarme desvanecerme esta vez. Y al caer abrir mis brazos, en el último intento de sujetarme, o sentirme amada. Amor por el viento, por la tierra que me reciba. Volver a las raíces.
Pierdo mis facultades, preguntándome si llegue a tenerlas… al menos las más nimias, esas podrían haber resistido. Se dan por vencidas esperando milagros.
Incapaz de no esperar, ni anclando el sufrimiento, ni tan
siquiera ahora que he empezado a echar el cerrojo. Ya no siento. Sin sentidos,
arrancados; ni sentido, fugitivo. Desconozco a donde voy, no lamento haberme perdido ni
perder la razón.
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